Vacunas

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En general, la fiebre debida a vacunación suele aparecer unos días después

Las vacunas protegen a tu hijo de enfermedades graves, sin embargo, pueden existir algunas reacciones secundarias, que en su gran mayoría son leves y pasajeras e indican que la vacuna está funcionando y que el cuerpo está respondiendo en forma natural, produciendo anticuerpos para defenderse de la enfermedad real.

 Las reacciones más comunes son:

• molestias en el lugar donde se aplicó la inyección,
• fiebre leve y malestar o inquietud general.

Un analgésico y antipirético como Kitadol® puede ayudar a mejorar el cuadro febril.

La temperatura puede aumentar como respuesta natural del sistema inmunitario (defensas) del organismo cuando se aplica una vacuna. Es importante recordar que está ocurriendo lo que se supone que debe suceder.

En general, la fiebre debida a vacunación suele aparecer unos días después y es habitual que dure desde unas horas hasta un día.

En el sitio de la inyección puede aparecer una hinchazón, enrojecimiento y a veces, un pequeño bulto duro. Es bastante frecuente y dura solo un par de días.

Puedes aplicar en el lugar un poco de hielo envuelto en un paño o una compresa húmeda y fría, durante 20 minutos, y repetir si hace falta. Estas molestias se pueden acompañar de malestar general, tu niño puede estar más inquieto y lloroso.

Otras veces, algunos niños duermen más de lo habitual y/o comen menos. No obstante, no es necesario ningún tratamiento y todo desaparece en uno o dos días.

Si el niño tiene dolor, y de acuerdo a la indicación médica, un analgésico como Kitadol® podrá calmar la molestia. Consulta al pediatra si la fiebre persiste más de 48 horas o aparecen otros síntomas.